Crónica de una Traición Anunciada

Bajo una dictadura, las elecciones no pueden emplearse como instrumento un instrumento

para lograr un cambio político significativo” (Dr. Gene Sharp)

 

 

 

 

Según Ekvall, Hugo Chávez no hubiera podido mantenerse en el poder a partir del año 2004, de no haber sido por la participación activa de Teodoro Petkoff en la manipulación de los medios de comunicación social en Venezuela.  Según Ekvall, Petkoff es respetado por el 90% de la sociedad venezolana, algo que nosotros ponemos altamente en duda.  Coincide él con nosotros en ser un gran traidor.  Según él, Petkoff ha tenido la gran misión de debilitar las opciones electorales de la oposición, sin embargo, hasta ahora, los dos candidatos presidenciales – Arias Cárdenas y Rosales – han sido pieza clave del régimen para asegurar el triunfo de Chávez como candidato, por lo que la participación de Petkoff no ha sido significativa.  Luego, ningún dueño o directivo de medio puede ser engañado por un individuo que hasta ayer fue un rabioso comunista declarado.  Para Ekvall, Petkoff egaña… para nosotros: ¡no!

 

Asegura que Petkoff trabajó arduamente en contra de la campaña de Manuel Rosales durante el proceso electoral del año 2006, pero tanto él como nosotros estamos de acuerdo que Rosales fue actor activo del fraude, luego entonces se contradice. 

 

Nosotros sí estamos total y absolutamente convencidos de que Teodoro Petkoff es una pieza del régimen castro-estalinista que ocupa Venezuela, pero lo ubicamos en otros escenarios menos trascendentales.   Para Ekvall el candidato de Petkoff era Pablo Pérez y, por ende, el candidato del régimen.  De haber sido así, hubiera sido “electo”, porque mediaba para ello el CNE.  Sin embargo, Ekvall nos asegura que Capriles, en buena lid, le ganó… perjudicando así el “cuadre” del régimen, lo que haría más cuesta arriba el triunfo de Chávez que garantizaría la vía franca hacia la consolidación del llamado “Proyecto Continental”, la obra maestra de Fidel Castro, diseñada hace más de medio siglo y divulgada parcialmente durante la visita de Castro a Venezuela en enero del año 59.

 

 

“La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse

periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”

(Numeral 3ro del Artículo 21 de La Declaración Universal de los Derechos Humanos)

 

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