Crónica de una Traición Anunciada

Bajo una dictadura, las elecciones no pueden emplearse como instrumento un instrumento

para lograr un cambio político significativo” (Dr. Gene Sharp)

 

 

 

 

Según Eric Ekvall, para la mayoría de los venezolanos que presenció el proceso comicial revocatorio del año 2004, hubo fraude.  Para él: ¡hubo fraude!  Sin embargo, según Ekvall, Teodoro Petkoff se dio a la tarea de crear una poderosa matriz de opinión, a instancias – según Ekvall – del propio José Vicente Rangel, que ha calado o ha penetrado a todos los medios de comunicación social privados (supuestamente-opositores) en Venezuela, a través del cual se ha logrado combatir la creencia del fraude del año 2004.  La motivación para no hablar de fraude se basa en la creencia que al hacerlo se está motivando la abstención electoral y si así lo hacemos no somos demócratas y, por ende, somos terroristas, golpistas y… al final de la historia: somos enemigos del régimen.

 

En otras palabras, lo que el Dr. Ekvall nos está diciendo, claro y raspado, es que al régimen le interesa la participación bobalicona de nuestro pueblo en todas y cada una de las farsas electorales que monta con la malvada intención de ser legitimado como un gobierno constitucional.  No hace falta “escuchar al Dr. Ekvall entre líneas” para entenderlo.  La campaña de evitar la abstención viene, precisamente, del alto régimen castro-estalinista en Venezuela, luego entonces: votar sin condiciones en estas farsas electorales es una manera de darle piso legal a quienes nos ocupan y depredan… tal y como María Corina Machado nos advirtiera en su conferencia de Miami en el año 2009.

 

 

“La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse

periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”

(Numeral 3ro del Artículo 21 de La Declaración Universal de los Derechos Humanos)

 

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