Crónica de una Traición Anunciada

Bajo una dictadura, las elecciones no pueden emplearse como instrumento un instrumento

para lograr un cambio político significativo” (Dr. Gene Sharp)

 

 

 

 

Según Ekvall, el 63% de los encuestados por una encuestadora seria, aseguran temer por el secreto del voto.  Estamos hablando de un 63%, lo que supone un peligro inmenso en las aspiraciones de triunfo de la oposición.  Es un porcentaje que pudiera abstenerse de votar, por un lado… o podría votar por el régimen en la creencia de que su voto no será secreto.   Cuando necesitamos de las mayores herramientas para poder balancear los chanchullos del régimen, nos encontramos con mayores “hándicaps”.

 

En adición al esfuerzo del régimen por hacernos creer que nuestro voto no podría ser secreto, está la actitud absurdamente permisiva de los dirigentes de la llamada oposición, quienes no han tomado cartas en el asunto para subsanar o aminorar tal peligrosa situación.  En lugar de plantarse firme para que las llamadas “capta-huellas” sean eliminadas totalmente, se limitan a asegurarle al electorado que a través de ellas no se puede determinar por quién votó cada elector.  María Corina Machado nos aseguró, en el año 2009 y en su conferencia de Miami, que es totalmente posible determinar, a través de las “capta-huellas”, cómo vota cada quien.

 

“La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse

periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”

(Numeral 3ro del Artículo 21 de La Declaración Universal de los Derechos Humanos)

 

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