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Según el diccionario virtual de la Real Academia Española, la difamación es la acción de desacreditar de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama… poner algo en bajo concepto y estima.

 

En tal sentido Venezuela, sus políticos, militares y empresarios, de manera generalizada, han sido miserablemente difamados a través de la historia.  Según alguna publicación especializada, Venezuela está ubicada en el quinto lugar  de los países más corrupto sobre la faz del globo terráqueo.  Hay, incluso, actores que se refieren a la corrupción en nuestro país como un “fenómeno genético”.  ¿Es nuestro adorado terruño un país cargado de corrupción?  Los indicios aseguran todo lo contario.

 

Mucho se ha dicho que el Sr. Enrique Mendoza era uno de los hombres más corruptos dentro del partido Socialcristiano COPEI.  Afortunadamente para él, ha quedado demostrado, más allá de toda duda, que se trataba de una grotesca difamación.  Mendoza fue alcalde del Municipio Sucre dos veces; luego gobernador del estado Miranda.  Si Mendoza hubiese sido corrupto, su sucesor – el Teniente bolivariano Diosdado Cabello – hubiese encontrado cualquier cantidad de sapos y culebras, nacidos de la administración de su antecesor.  ¡DIOSDADO NO FUE CAPAZ DE ENCONTRAR NI UNA FACTURITA MAL HECHA POR MENDOZA…!  Siendo un líder del bando contrario, lo más lógico hubiera sido pensar que la manera más idónea para el gobierno de destruir a su enemigo político, Enrique Mendoza, era encontrándole alguna irregularidad administrativa: hubiera sido un dirigente opositor menos en contra del gobierno del Sr. Presidente Hugo Rafael Chávez Frías.

 

 Luego, el bolivariano Diosdado Cabello (otra gran víctima de la difamación, de quien se dice que es una de las piezas más corruptas del gobierno actual bolivariano), le entregó la gobernación del estado (Miranda) al demócrata Henrique Capriles Radonski ¡CAPRILES RADONSKI NO FUE CAPAZ DE ENCONTRAR NI UNA FACTURITA MAL HECHA POR CABELLO…!  

 

Qué no se habló del alcalde del Municipio Sucre, Raoul Bermúdez (cubano, por cierto), quien administró esa importante alcaldía desde 1989 hasta el año 2000; era representante del Partido COPEI.  Fue sucedido por el bolivariano José Vicente Rangel Ávalos y lo mismo:  ¡RANGEL ÁVALOS NO FUE CAPAZ DE ENCONTRAR NI UNA FACTURITA MAL HECHA POR BERMÚDEZ…!

 

¡Qué no se difamó de José Vicente Jr Se decía que la corrupción durante la “administración Rangel-Ávalos” era el acabose.   Se mencionaba que la Vice-Presidente del Dpto. de Corrupción de su gobierno era su propia esposa.  Sin embargo, en el año 2008 la administración del Municipio Sucre fue traspasada a las manos del opositor Carlos Oscariz (de Primero Justicia, el mismo partido del ahora-candidato Henrique Capriles) y lo mismo: ¡OSCARIZ NO FUE CAPAZ DE ENCONTRAR NI UNA FACTURITA MAL HECHA POR RANGEL ÁVALOS…!

 

¡Vayan tomando nota!  No solamente vemos cómo cambian de mando las administraciones de un bando (demócrata) a otro (bolivariano), lo que es un indicativo de que en Venezuela rige una verdadera democracia pluralista, sino que nuestros políticos son probos y, para nada: corruptos.

 

Pero una sola golondrina no hace verano, ni un solo árbol hace un bosque.  Ahí tenemos al “Pollo Salas Feo”.  Desde 1989 hasta 2004 padre e hijo (Henrique Salas Römer y Henrique Salas Feo), gobernaron el estado Carabobo.  En el año 2004, el bolivariano General Luis Felipe Acosta Carlez asumió la gobernación de ese importante estado y lo mismo: ¡ACOSTA CARLEZ NO FUE CAPAZ DE ENCONTRAR NI UNA FACTURITA MAL HECHA POR LAS ADMINISTRACIONES DE LOS SALAS…!  Nadie puede negar que se trata de un record: ¡en 15 años no hubo una sola irregularidad administrativa!

 

En un principio, Salas Feo acusó al General Acosta Carlez de haberle robado las elecciones de aquel año.  Luego se determinó, a instancia del propio Salas Feo, que se trató de un muy-lamentable error.  Muchos pensaron que había sido un “arrebato descarado”, ya que se decía que el General Acosta (a quien despectivamente se le llamaba con el remoquete de “El General Eructo”) no era querido en Venezuela y, mucho menos en Carabobo, pero votos son votos y aquellas elecciones del año 2004 disiparon las dudas, a pesar de que la familia Salas poseía mucha simpatía en el estado.  Salas Feo se trasladó a la sede del CNE en Caracas, con todos los recaudos de aquellos comicios y luego de una hora y media de reunión, salió y le participó a la prensa que todo había sido un lamentable error y la gobernación de su estado le pertenecía, legalmente y por justicia, al General Acosta.

 

Si algún político ha sido difamado en Venezuela, ese político se llama el General Luis Felipe Acosta Carlez.  Se le llegó a relacionar criminalmente con el Capo di TuttiCapi, “El Turco Walid Makled García, a quien se le otorgó, evidentemente por las vías legales, la concesión de Puerto Cabello.  A pesar de que al ser detenido Makled intentó involucrar al General Acosta en muchas de sus fechorías (alegando que uno de sus protectores era el entonces-gobernador), la justicia venezolana ha demostrado todo lo contrario: no ha hecho falta ni una sola citación a la Fiscalía para tomarle declaración al ex gobernador de Carabobo.  Es cierto que Acosta y Makled se hicieron compadres, pero de ahí a violar la ley juntos… hay un gran trecho.

 

Al término del período del General Acosta lo sucedió el “Pollo”. La mayor demostración de la correcta y pulcra administración del General Acosta Carlez a su paso por la gobernación de Carabobo, lo demuestra el mismo “fenómeno”, que se repite – de manera contumaz – cada vez que un gobernador o alcalde de la tolda democrática se alterna con otro de la tolda bolivariana o viceversa: ¡SALAS FEO NO FUE CAPAZ DE ENCONTRAR NI UNA FACTURITA MAL HECHA POR ADMINISTRACIÓN DE ACOSTA CARLEZ…! 

 

De ser Venezuela el quinto país más corrupto del mundo, las cárceles estarían llenas.  Hace décadas que nuestros tribunales de justicia no sentencian en contra de los indiciados UN SOLO CASO DE CORRUPCIÓN ADMINISTRATIVA.  Mayor prueba que esa: ¡imposible!  Es más, cuando un juez se sale de su carril y se corrompe, el sistema lo detecta y lo enjuicia.  Ahí tenemos al ejemplar caso de la jueza María Luisa Afiuni La justicia venezolana no perdona. Altos funcionarios, como los comisarios de la Policía Metropolitana, Henry Vivas, Lázaro Forero e Iván Simonovis al igual que concejales como el Sr. Richard Peñalver (uno de los indiciados de la “Matanza de Puente Llaguno”), han sido llevado a la justicia, la cual ha encontrado a los culpables y los ha condenado… liberando a los inocentes.  De nuestra imparcial justicia no se salva nadie y nos beneficiamos todos.

 

El 24 de febrero de 1989, el entonces-Señor Presidente Carlos Andrés Pérez, ordenó una profunda investigación en torno a unas supuestas sobrefacturaciones de importaciones las cuales, presuntamente, se llevaban a cabo por supuestos delincuentes de cuello blanco para ser favorecidos por RECADI en la obtención de dólares preferenciales.  Los difamadores de oficio se dieron a la tarea de crear todo un escándalo alimentado por a esas supuestas irregularidades.  Nuestro sistema judicial llevó a cabo una exhaustiva investigación, pudiéndose determinar que se trató, ÚNICAMENTE, de una sola estafa, llevada a cabo por UN SOLO INDIVIDUO: el ciudadano de origen chino, Kin Fuan Chung, a quien se le colocó el remoquete de “El Chinito de Recadi”.  ¿Ven ustedes cómo se monta un escándalo sin fundamentos algunos? En Venezuela, quien la hace: ¡la paga!

 

Años más tarde se produjo lo que muchos llamaron “El RECADI Al REVÉS”.  En vez de obtener divisas preferenciales a través de las IMPORTACIÓNES SOBRE-FACTURADAS, se obtenían BONOS a través de supuestas EXPORTACIONES FANTASMAS, inexistentes: las cuales jamás se realizaron.  Lo mismo… los difamadores de oficios se hicieron sentir y montaron un enorme escándalo.  Una honorabilísima jueza llamada Mildred Camero – quien durante el principio del gobierno de nuestro Señor Presidente Hugo Rafael Chávez Frías fue nombrada directora de la CONACUID (Comisión Nacional Contra el Uso Ilícito de Drogas), investigó a través de su despacho MÁS DE UN MIL CASOS, supuestamente involucrados con el supuesto escándalo de los BONOS DE EXPORTACIÓN y no encontró un solo caso que se ajustara a la realidad: no pudo sentenciar de manera condenatoria,  A UN SOLO INDICIADO…!!!

 

Es que la difamación se convirtió en Venezuela en un problema crónico: en un “deporte nacional”.  Claro, a través de la perniciosa difamación se le hace pensar a la “comunidad internacional” que nuestro país está repleto de corruptos y de actos de corrupción… aunque a veces se nos escape uno que otro, como fue el caso del ex ministro de Luis Herrera Campins, Vinicio Carrera, quien huyó del país (“con la cabuya en la pata”) y, solamente pudo regresar a él, luego de que su causa hubiera expirado.  Si no pagó un solo día de prisión, se debió a que se ajustó a la ley y esperó la prescripción.

 

Los difamadores de oficio se han dado a la tarea de correr la bola que en la Venezuela actual rige una dictadura.  ¿Una dictadura?  ¿En cuál dictadura se ha visto que un dictador se mida a la mitad de su período?  ¿Dónde se ha visto una dictadura con oposición donde los alcaldes, gobernadores y diputados de diferentes toldas políticas se alternan en sus cargos? ¿Dónde se ha visto una dictadura a cuyo máximo organismo comicial acuden las partes en una contienda electoral… que incluso solicitan sus buenos oficios para que ayude a administrar las primarias del partido contendor de oposición?

 

Mucho se ha dicho que el padrón electoral cuenta con grandes irregularidades.  De ser cierto: ¿por qué ningún contendor de oposición, desde el año 2000 hasta la fecha, ha levantado un dedo para solicitarlo y evaluarlo?  Si es cierto que los procesos electorales son fraudulentos en nuestro país: ¿por qué entonces las partes aceptan participar en ellos sin cuestionar los buenos oficios del Consejo Nacional Electoral?  De ser cierto que nuestro sistema comicial esta viciado de fraudes, habría que ser muy LIMÍTROFE Y ANORMAL para participar en las muchas de tantas elecciones que nuestro Señor Presidente ha convocado en nuestro país, a menos que sean, como absurdamente los califica Robert Alonso: ¡CONCHUPANTES!

 

He ahí el patriótico ejemplo que diera un grupo de personalidades muy queridas de nuestra farándula, quienes promovieron el proceso electoral de las parlamentarias del año 2010: ¿ustedes ven a uno solo de nuestras celebridades de la farándula mencionar algo sobre las CONDICIONES?  Mayor muestra que el tema de las irregularidades del CNE es una difamación, no se puede aportar.

 

 

Si nuestras elecciones estuvieran manipuladas por órdenes de nuestro Señor Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, el pueblo – QUE JAMÁS SE EQUIVOCA – ya lo hubiera notado y hubiera dejado de participar en los comicios.  Ahí tienen ustedes las primarias del pasado mes de febrero (de 2012), donde hubo una extraordinaria participación de más de 3 millones de ciudadanos de la tolda opositora.  ¿Hubieran participado esos tres millones si pensaran que el CNE (organismo que administró los cómputos de los votos) era una institución corrupta y fraudulenta?  ¡Claro que no!  Nuestro civilista pueblo acude a los comicios y acepta los resultados, tal y como lo corroboró el secretario del mayor partido de la tolda opositora, Acción Democrática: el Dr. Henry RamosAllup quien, por cierto, sucedió al Sr. Amilcar Figueroa (de la tolda bolivariana) en el Parlamento Latinoamericano.

 

Sucede que hay muchos difamadores malintencionados, como es el caso de María Corina Machado, quien en una conferencia internacional le aseguró a los asistentes que votar en nuestras elecciones era legitimar al gobierno de nuestro Señor Presidente Hugo Rafael Chávez Frías.  Es lo mismo que sucede con los difamadores en el caso de Cuba y sus elecciones, donde el 99% de los electores votan y el 98% lo hace por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.  Es cierto que hay un solo candidato en las elecciones presidenciales cubanas, pero ese es el sistema que escogió su pueblo cuando se repotenció su constitución en el año de 1976.

 

Venezuela es un país para querer.  Un país LIMPIO DE CORRUPCIÓN y, sobre todo, de eso que mientan “SOCIEDAD DE CÓMPLICES”.  Un país con unas instituciones transparentes que nos garantizan pulcritud y justicia en los procesos electorales y en los tribunales de ley.  Un país a la altura de sus compromisos.

 

Robert Alonso

Miami 4 de marzo de 2012

Robertalonso.vip@gmail.com